La gente feliz tiene un 36% más de motivación, seis veces más energía y el doble de productividad que aquellos que no son felices.

Afrontemos el hecho, la felicidad y el trabajo no suelen ir de la mano. La buena noticia es que un 50% de la felicidad está influenciada por la genética, el resto depende de ti.

Cuando se trata de hacerse feliz a uno mismo, se necesita aprender qué nos funciona. Una vez descubras esto, todo se pone en su sitio, y hacerte feliz no solo mejora cómo funcionas al trabajar, sino que es bueno para la salud.

Por norma general, la gente feliz tiende a tener en común la inteligencia emocional. Tras un test, podemos decir que hay 16 buenas maneras con las que la gente emocionalmente inteligente crea su propia felicidad en el trabajo:

Recuerda que eres el único responsable de tu felicidad

Tienes dos opciones en cuanto al trabajo: buscar otro, o buscar el lado bueno del que tienes. En cualquier caso, la felicidad depende de ti, y de nadie más. Recuérdatelo cada vez que te sientas atascado.

No te obsesiones con cosas que no puedes controlar

Es bueno saber que los problemas económicos en Grecia pueden afectar los mercados de EEUU y cosas así pero hay una gran diferencia entre entenderlo y preocuparse por ello. La gente feliz está informada, pero no se permiten preocuparse por cosas que escapan a su control.

No te compares con otras personas

Cuando tu sentido del placer y la satisfacción derivan de compararte con los demás, dejas de ser el dueño de tu felicidad. Cuando te sientas bien con algo que has hecho, no permitas que las opiniones de los demás te lo arrebaten.

Es imposible que los demás no reaccionen o “apagar” lo que sea que piensen de ti, pero no tienes que compararte con los demás, y siempre puedes tomarte sus opiniones con un poco de azúcar. De esta forma, no importa lo que piensen o hagan, porque en cualquier caso nunca serás tan bueno ni tan malo como puedan decir que eres.

Recompénsate

Trabajar duro es importante, pero no tomarte un descanso va en detrimento a tu felicidad. Estos pequeños respiros hacen a la gente más productiva y detallista en su trabajo. Las recompensas activan el camino del placer en tu cerebro. Cosas simples como dar un paseo o tomar un snack pueden ser esenciales.

Haz ejercicio durante la semana

Mover tu cuerpo al menos 10 minutos es beneficioso para tu salud. La universidad de Bristol estudió que la gente que hacía ejercicio durante la semana (laboral) respondía mejor en su trabajo.

No juzgues ni cotillees

Juzgar a los demás y cotillear de ellos está bien mientras lo haces, pero después genera culpabilidad y tristeza. Cuando te sientas tentado a hablar de alguien de forma negativa pregúntate si te gustaría que lo hicieran contigo.

Elige sabiamente tus batallas

La gente emocionalmente inteligente sabe cuán importante es vivir para luchar día a día. En conflicto, las emociones descontroladas te hacen entrar en una batalla que puede dejarte herido e infeliz por un tiempo. Cuando sabes leer y responder a tus emociones, eres capaz de elegir tus batallas sabiamente.

Sé fiel a ti mismo

Cruzar las barreras morales en nombre del éxito es un camino seguro y directo a la infelicidad. Violar tus estándares personales crea sentimiento de culpa, insatisfacción y desmotivación. Aprende a defender tu posición y expresar disentimiento cuando alguien te pide algo que no harías. Cuando te sientas confuso, tomate un tiempo para evaluar la situación; escríbelo.

Echa una mano a alguien

Tomarte un tiempo para ayudar a tus compañeros no solo les hace a ellos más felices, sino también a ti. Ayuda a los demás a generar oxitocina, serotonina y dopamina, ya que todas generan buenas sensaciones en el cuerpo. Asegúrate de que no tienes demasiados compromisos y si puedes, ayuda a los demás, es una influencia positiva a tu felicidad.

Deja que tus fortalezas fluyan

“Fluyes” cuando llegas a un estado de completa concentración en una tarea, cuando pierdes consciencia de tu entorno y de las distracciones externas. Se describe también como el estado en que destilas euforia y maestría al mismo tiempo. El resultado no solo es felicidad y productividad sino el desarrollo de nuevas habilidades a través del aprendizaje. La clave de llegar a “fluir” es organizar tus tareas para tener metas claras e inmediatas. Si empiezas a trabajar en ello, incrementa tu concentración y llegas a “fluir”, con lo que nace la felicidad y la productividad. Marca metas diarias y experimenta con el orden de las tareas hasta que encuentres tu fórmula secreta para fluir.

Sonríe y ríe más

Un estudio de la Universidad alemana de Mannheim demostró que sí podemos manipular nuestras emociones cambiando la expresión facial. Un grupo de participantes mantuvo un bolígrafo en la boca de forma horizontal, lo que les obligaba a sonreír. Cuando se les preguntó cuán divertido era un dibujo animado, los participantes con el bolígrafo en la boca lo vieron más divertido que los que no lo llevaban.

Como muestra el estudio, no importa realmente si tu sonrisa es sincera porque la expresión facial precede al sentimiento. Si te encuentras en una espiral negativa en el trabajo, frena y sonríe o mira un video gracioso en Youtube. Algo así te puede alegrar el día.

Aléjate de la gente negativa

La gente negativa es una mala noticia porque vagan en sus problemas pero no buscan soluciones. Quieren gente que se una a su pena para sentirse mejor. La gente a menudo se siente presionada a escuchar sus llantos porque no quieren ser maleducados, pero hay una fina línea entre la educación y meterse en un espiral de negatividad. Puedes evitarlo estableciendo límites y distanciándote si es necesario. Piénsalo de la siguiente manera: si la persona estuviera fumando, ¿te sentarías a su lado toda la tarde inhalando humo de segunda mano? Te distanciarías, y lo mismo deberías hacer con la gente negativa. Una buena forma de establecer límites es preguntarles cómo arreglarían ese problema.

Ríete de ti mismo

Cuando te tomas demasiado en serio en el trabajo, tu felicidad y desarrollo se resienten. No temas mostrar vulnerabilidad. Algo tan simple como reírse de uno mismo acerca a la gente. La gente feliz equilibra la confianza con un buen sentido del humor y humildad.

Cultiva una actitud de gratitud

Es fácil ver cosas que podrían haber ido mejor o que se torcieron y no fueron como uno quería. A veces la mejor forma de apartar la mente de la negatividad es dar un paso atrás y contemplar de lo que estás agradecido. Tomar un tiempo para ver lo bueno de tu vida mejora tu ánimo porque reduce el estrés en un 23%. Trabajar a diario para cultivar una actitud de gratitud mejora el ánimo, la energía y el estado físico.

Cree que lo mejor está por llegar

No se trata de decirte que lo mejor está por llegar, se trata de creerlo. Tener una visión futura optimista y positiva no solo te hace más feliz, mejora tu actuación incrementando tu sentido de la eficacia. La mente tiende a magnificar el placer del pasado a un nivel que palia el presente en comparación. Este fenómeno puede hacer que pierdas la fe en el poder del futuro y vivas en las experiencias ya vividas, pero no seas tonto, cree en lo que los buenos tiempos del futuro tienen preparado para ti.

Todo junto

Aplicando estas estrategias no solo mejorarás tu felicidad en el trabajo, muchas también mejorarán tu inteligencia emocional. Diviértete con ellas.

Publicado desde Cesx Certificado de energético del sur express Córdoba, Granada, Málaga y Jaén. http://www.cesx.es